viernes, 9 de diciembre de 2016

La profe y las redes sociales.

Es algo que me puse a analizar muchas veces, a mis 26 años, soy profesora de unas 100 personas de entre 5 y 30 años, y todo el círculo social que ellos acarrean, familias, amigos, etc. Trabajo en un gimnasio, en un club y en el centro de educación física local, con la exposición que significa, me recibí de profesora a los 21 y volví a mi ciudad natal con un trabajo, con un buen sueldo y con el hábito de la salida obligatoria el fin de semana.
Para ese momento facebook ya era una herramienta de uso cotidiano y de paso el más botón de los chismosos. Llegar al trabajo el lunes y escuchar comentarios tipo “te vi en una foto en el boliche con fulano” era la moneda más corriente, ni hablar de “que linda estabas el sábado profe” o “que cortito lo que te pusiste”, y seguramente habrá habido comentarios negativos a mi espalda sobre lo que hice, dije, me puse o mi estado en general. Ante cualquier comentario la urgencia del famoso pedido “trágame tierra” se me atravesaba en el cerebro como un deja vu muy familiar.
Actualmente, tengo cuentas en facebook, instagram y twitter, pinterest, LinkedIn,etc  y más de una vez me encuentro pensando y meditando muy bien sobre que voy a subir a las redes sociales, y quienes podrán verlo y opinar (visiblemente o no) sobre ello.

Para que sea un poco más enredado, también existe whatsapp, y para que lo sea más, existen los grupos de whatsapp, donde como en la labor periodística, la información se mueve 24/7, asique… ¿puedo culpar a mis alumnos o a sus padres por mandarme un mensaje a las 07:30 de la mañana para preguntarme si hay entrenamiento? ¿Puedo culparlos por escribirme 12093874318915 millones de veces para preguntarme lo mismo, o lo que ya preguntaron 6 padres en el grupo antes que ellos? ¿Puedo enojarme por sus “sugerencias” sobre como debo o no hacer mi trabajo? La respuesta… es más complicada de lo que parece. Supongo que el mundo está lleno de opinólogos, (supongo que más de una vez habré sido opinóloga también) lleno de distraídos, lleno de gente que no tiene ganas de leer los 178 mensajes del grupo, supongo que como mínimo podrían ubicarse con la hora, onda, después de las 9 AM. y antes de las 10 P.M, podrá ser? Y leer sólo algunos rengloncitos más arriba ¿dale?

lunes, 5 de diciembre de 2016

Fin de año!

Llega fin de año y todos estamos cansados, agotados, estresados, mentalmente espachurrados, incluso aquellos que trabajamos de lo que nos gusta, es que si bien ya no tenemos 3 meses de vacaciones (me rompe el cuore), el fin de año y las fiestas se toman como cierre y comienzo de nuevas etapas, aunque sigamos trabajando de lo mismo. En nuestra labor docente, fin de año es equivalente a: cerrar notas, terminar de evaluar, hacer una despedida de año, con los alumnos, con los demás docentes, con la familia, con el grupo de amigos, con el equipo de futbol, etc, etc. Y a mi encima se me ocurrió estudiar periodismo y agregar horarios de trabajo de verano que otros veranos no tenía, asique chicos, el verano llegó con todo y vos que no ves la hora de finiquitar el año tenés más cosas que hacer que nunca antes! I’m gonna freak out!
Pero CALMA, calma mi alma, que todo se puede, no importa que tus alumnos más que colaborar te hagan renegar, y que quieran salvar la materia el último día del año o que se comprometan a hacer algo y después no lo hagan, después de todo que nos toca ser a nosotros los docentes sino unas vasijas infinitas de paciencia.
Este fin de año he decidido que NO me voy a preocupar, si quieren cumplir, cumplan y sino a rendir, a fallar o a lo que sea. Después me terminan haciendo callar porque les sale todo bárbaro, asique demuéstrenme que tengo razón y que tarde o temprano van a hacer las cosas bien.  Sí hay algo que tengo además de paciencia es fe en mis alumnos. Como siempre digo, yo no estoy gorda, estoy llena de paciencia, también de fe, y mucho amor, puedo aplastar gente con tanto cariño por mi trabajo, asique cuidado!

Terminemos el año rescatando todas las cosas que nos han hecho sonreír en nuestro trabajo y aprendamos a reírnos de las que en su momento nos hicieron enojar, que si hay algo que rescatar de todo es que trabajamos de lo que elegimos y eso siempre es motivo de alegría. De todo lo demás, nos podemos quejar…